A pesar de todo, El Jefe Diego es el Jefe Diego.
Cuando le preguntaron qué le ha dejado su paso por la política, el abogado de las barbas respondió con una sintética frase, plena de contenido.
Tratar al adversario pensando como si algún día fuera a ser tu aliado y, viceversa, al aliado como si fuera a ser tu adversario.
Es la pura verdad.
En política, el más amigo se convierte en enemigo y un día este se transforma en el amigo que siempre se esperó.
Es ésa una de las luces de Diego Fernández de Cevallos, el exlíder panista del senado, excandidato presidencial y abogado litigante.
También tiene muchas sombras.
Como aquélla en que se dice que recibió 30 millones de dólares por legitimar al Presidente Salinas y aceptar la quema de boletas electorales de 1988.
Si le dicen eso a Diego, responde que cuenten la historia completa: que esos 30 millones de dólares se los gastó y regocijó con la madre de sus acusadores.
La soberbia de El Jefe Diego –quien llama a López Obrador El Sicópata- realmente no tiene límites, como puede advertirse fácilmente.
¿A poco no?
Y lo digo desde aquí, porque éste es mi pódium.
Reportero: Redaccion