Juárez

Atenderá modelo ampliada de educación a mil 791 niñas, niños y adolescentes

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  • Por Editora M

- El modelo, creado en la frontera en 2007, inicia un nuevo ciclo de atención con acompañamiento académico, alimentación, deporte, arte, cultura y espacios seguros para la niñez

 

Ciudad Juárez.- Un total de mil 791 niñas, niños y adolescentes serán atendidos durante el ciclo 2026-2027 a través del modelo ADN, Ampliando el Desarrollo de la Niñez, programa que busca generar espacios seguros y oportunidades de desarrollo integral fuera del horario escolar en distintos sectores de Ciudad Juárez.

Durante el arranque del nuevo ciclo se destacó que ADN no funciona únicamente como un programa de apoyo académico, sino como un esquema integral que combina alimentación, actividad física, acompañamiento educativo, convivencia positiva, talleres culturales y tecnológicos, arte, deporte y formación para la vida, con el propósito de fortalecer las capacidades de niñas, niños y adolescentes.

El modelo será implementado con el apoyo de 12 organizaciones de la sociedad civil, en escuelas, centros de atención integral, albergues y centros comunitarios, atendiendo población de los niveles de preescolar, primaria y secundaria. 

Las organizaciones participantes tienen un papel central debido a su conocimiento directo de las colonias, las familias y las necesidades específicas de cada comunidad.
Alejandra Tovar, coordinadora del modelo ADN en Ciudad Juárez, recordó que el programa nació en esta frontera en 2007, ante la necesidad de ofrecer alternativas de acompañamiento y protección para menores que permanecían fuera de la escuela durante varias horas del día.

“Hoy iniciamos un nuevo ciclo de trabajo y renovamos el compromiso de seguir generando oportunidades para que niñas, niños y adolescentes se desarrollen, aprendan y alcancen su máximo potencial”, expresó durante la presentación.

Entre los objetivos del programa se encuentra evitar que los rezagos académicos se conviertan en una barrera para el futuro de los menores.

El modelo reconoce además que detrás de un problema escolar pueden existir factores como largas jornadas laborales de madres y padres, cambios en la dinámica familiar, falta de espacios recreativos, situaciones emocionales o simplemente la ausencia de un adulto que acompañe de manera permanente al menor.

Durante el evento se resaltó que, después de casi dos décadas, el impacto de ADN no solamente puede medirse a través del número de beneficiarios, sino también mediante las historias de niñas y niños que han mejorado su lectura, descubierto interés por la ciencia, aprendido un oficio, desarrollado habilidades deportivas o encontrado en el arte una vocación.

Uno de estos testimonios fue el de Nora Javier Fabela Gutiérrez, quien recordó su paso por ADN como una experiencia determinante en su formación. 

Para ella, el programa se convirtió en un espacio de autodescubrimiento que le permitió encontrar su gusto por la música y comprender que era posible construir su propio camino.

Nora destacó particularmente la influencia de su profesor de música, Cruz Adelliz, quien fortaleció su interés por esta disciplina. 

Esa formación posteriormente le permitió participar en un concurso y obtener una oportunidad para ingresar a la preparatoria en la que actualmente continúa sus estudios.

Los responsables del programa señalaron que historias como ésta reflejan el propósito de ADN; que cada participante pueda reconocerse como una persona con derechos, capacidades y posibilidades de construir un proyecto de vida.

Al iniciar el ciclo 2026-2027, se hizo un llamado a las organizaciones sociales a mantener la alianza y fortalecer el alcance del modelo, bajo la premisa de que invertir en la niñez no sólo transforma la trayectoria de una niña o un niño, sino que contribuye a construir comunidades más seguras, participativas y con mayores oportunidades de desarrollo.

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