Churros Tigger un emprendimiento que resiste el paso del tiempo
- Por Editora M
-De un pequeño puesto a una historia de emprendimiento que ha resistido el paso del tiempo, los cambios del mercado y hasta una pandemia
Ciudad Juárez.- En Ciudad Juárez, donde miles de familias han llegado con la esperanza de construir un mejor futuro, también han nacido historias de esfuerzo que terminan convirtiéndose en parte de la identidad de la ciudad. Una de ellas es la de Churros El Tigger, un emprendimiento familiar que suma ya 26 años de trayectoria y que tiene como principal ingrediente la perseverancia.
La historia comenzó en 1999, cuando la familia llegó a Ciudad Juárez y decidió buscar una oportunidad para salir adelante.
Con recursos limitados, pero con la convicción de trabajar, instalaron su primer pequeño puesto.
En aquel momento, el producto representaba una novedad para muchos juarenses.
Los resultados fueron positivos y ese primer esfuerzo se convirtió rápidamente en una oportunidad para crecer. La familia comenzó a buscar nuevos espacios y llegó incluso al Centro de la ciudad, donde instalaron otros dos puestos.
Lo que comenzó como una manera de generar ingresos se transformó con el tiempo en un verdadero proyecto de vida.
“Nuestra motivación siempre ha sido salir adelante y dar lo mejor de nosotros al cliente”, es la filosofía que ha acompañado a la familia durante más de dos décadas.
*Más que vender churros, construir un patrimonio*
Detrás del negocio existe una historia personal marcada por metas concretas.
Uno de los grandes retos fue dejar de rentar y conseguir una casa propia.
Como muchas familias que llegaron a Ciudad Juárez en busca de mejores oportunidades, comenzaron rentando una vivienda.
Con trabajo constante y los ingresos generados por el emprendimiento, lograron convertir aquella meta en una realidad.
Pero había otro objetivo todavía más importante; que sus hijas pudieran tener una carrera universitaria.
La familia logró cumplir también esa meta, demostrando que el emprendimiento no solamente puede representar una fuente de ingresos, sino convertirse en una herramienta para construir patrimonio, ofrecer mejores oportunidades a los hijos y transformar las condiciones de vida de una familia.
*Una ruta marcada por los mercados y la gente*
Durante estos 26 años, Churros El Tigger ha recorrido distintos puntos de Ciudad Juárez.
Su historia también está ligada a los mercados y espacios populares donde se construyen relaciones directas con los clientes.
Entre los lugares donde han trabajado se encuentran mercados de Jilotepec, La Hoja del Maíz, Mercado Casillas, Mercado del Kilómetro 20, Ponciano Arriaga y La Lucero.
También han participado en eventos y actividades en espacios religiosos y comunitarios, entre ellos las iglesias de San Lorenzo y San Judas Tadeo.
Cada lugar dejó una experiencia distinta y cada cliente formó parte de una trayectoria que ha tenido momentos buenos y difíciles.
La pandemia representó uno de los mayores desafíos para miles de pequeños negocios.
Sin embargo, Churros El Tigger consiguió mantenerse de pie y continuar trabajando.
“Nuestra trayectoria ha tenido bueno y malo, pero siempre hemos luchado para lograr todo lo que nos hemos propuesto”, resume la familia al recordar el camino recorrido.
*Un producto que también hizo historia*
Uno de los elementos que distingue a este emprendimiento es precisamente su producto principal.
La familia asegura que fueron de las primeras personas en traer a Ciudad Juárez los churros en forma de aro, una presentación diferente a la tradicional que se encontraba en la ciudad.
Esa característica se convirtió en parte de su identidad y en una forma de diferenciarse dentro de un mercado donde la competencia también exige creatividad, calidad y constancia.
A 26 años de haber comenzado, la receta del crecimiento se mantiene prácticamente intacta; trabajo, atención al cliente y disposición para seguir innovando.
*Del churro a las marquesitas*
La capacidad de evolucionar también ha sido parte de su historia.
El año pasado, la familia decidió emprender un nuevo proyecto e incorporó las marquesitas, un producto originario de Yucatán, particularmente asociado con Mérida.
La nueva propuesta representa una muestra de que emprender también significa atreverse a probar nuevos caminos, ampliar el catálogo y responder a los gustos de los consumidores.
Después de más de dos décadas, la familia no se conforma con lo alcanzado.
El emprendimiento continúa avanzando con la intención de mantenerse vigente y seguir creciendo.
El legado de una familia emprendedora
La historia de Churros El Tigger va más allá de un puesto de comida.
Es el relato de una familia que llegó a Ciudad Juárez en 1999, encontró en el emprendimiento una oportunidad y convirtió el trabajo cotidiano en patrimonio, educación y estabilidad para sus integrantes.
Su mayor logro no solamente está en haber permanecido durante 26 años, sino en haber cumplido metas personales mientras construían una marca reconocible entre sus clientes.
Hoy, después de superar cambios económicos, distintos mercados, nuevas generaciones de consumidores y una pandemia, Churros El Tigger continúa de pie.
Y en su mensaje final hay también un reconocimiento a la ciudad que los recibió:
“Gracias, Ciudad Juárez, por darnos la oportunidad de establecernos aquí y también a su gente. Juárez nos ha dado mucho. Gracias, Juárez”.
Una historia que comenzó con un pequeño puesto terminó convirtiéndose en un proyecto de vida.
Porque detrás de cada churro hay 26 años de trabajo, sacrificio, familia, sueños cumplidos y, sobre todo, la decisión de nunca dejar de avanzar.
Comentarios