Fe que pesa más que la Cruz
- Por Editora M
-Chuy vuelve a encarnar a Cristo en el Viacrucis de Santa María de la Montaña
Ciudad Juárez.– Más allá del esfuerzo físico y del peso de la madera sobre sus hombros, para Jesús Adrián Pérez Ibarra la verdadera preparación ocurre en el interior.
Por cuarto año consecutivo, “Chuy” dará vida a Jesucristo en el tradicional Viacrucis de la parroquia Santa María de la Montaña, una de las representaciones más significativas para la comunidad.
Aunque la tradición marca que una misma persona sólo puede asumir el papel durante tres años, la falta de voluntarios llevó a que nuevamente se le confiara el personaje principal.
Lejos de dudar, aceptó con serenidad, convencido de que su participación responde a algo más grande que él.
“Por algo pasan las cosas”, expresa, al recordar cómo llegó por primera vez a este papel.
Hoy, más que un compromiso, lo vive como una misión personal.
A diferencia de lo que muchos podrían imaginar, su preparación no se basa en entrenamiento físico. No hay gimnasio ni rutinas especiales.
Su fortaleza, asegura, proviene de la conexión espiritual que establece días antes y durante el recorrido.
“No soy mucho de rezar, pero sí de hablar con Dios”, comparte.
En medio del trayecto, ese diálogo se vuelve constante, casi instintivo. Es ahí donde encuentra la fuerza para continuar, especialmente cuando el cansancio comienza a hacerse presente.
El recorrido, de aproximadamente tres kilómetros y medio, se realiza por calles en su mayoría de terracería.
A esto se suma el peso de una cruz de madera sólida que ronda entre los 70 y 100 kilogramos, lo que convierte cada paso en un reto físico y mental.
Sin embargo, “Chuy” describe que durante el trayecto todo lo externo desaparece.
El ruido, la gente y el entorno se diluyen, quedando sólo una súplica interna; llegar.
Este año, el Viacrucis de Santa María de la Montaña alcanza su edición número 23 en 26 años de historia, ya que fue suspendido únicamente durante el periodo de la pandemia por COVID-19.
A lo largo del tiempo, se ha consolidado como una de las representaciones más concurridas y emotivas de la ciudad.
Para Marisela Lombardo, organizadora del evento, cada edición implica desafíos, pero también reafirma el propósito de llevar un mensaje de fe y esperanza a la comunidad.
“No se trata sólo de representar el sufrimiento, sino de recordar que hay un Cristo vivo, una esperanza después del dolor”, señala.
La puesta en escena involucra a más de 100 personas, entre actores, jóvenes voluntarios y equipo logístico, quienes colaboran de manera desinteresada para hacer posible el evento.
El Viacrucis iniciará este viernes a las 10:00 de la mañana, partiendo desde la parroquia ubicada en la colonia Santa María de la Montaña.
El recorrido avanzará por distintas calles del sector hasta culminar en el cruce de Pavo Real y Camino Real, donde se llevará a cabo la representación final.
En cada paso, más que una recreación, será una manifestación colectiva de fe que, como en el caso de “Chuy”, se vive primero en el espíritu antes que en el cuerpo.
Comentarios