Local

Destacan legado de Miguel Hidalgo a 215 años de su muerte

Your browser doesn't support HTML5 video.

  • Por


Chihuahua. – El cronista de la ciudad, Rubén Beltrán Acosta, recordó los sucesos ocurridos un día como hoy, 30 de julio de 1811, fecha en la que fue fusilado en esta capital Miguel Hidalgo y Costilla, suceso que marcó un momento decisivo en la lucha por la Independencia de México.
 
Tras ser capturados en Acatita de Baján, Coahuila, los líderes insurgentes fueron trasladados primero a Mapimí, Durango, y luego a Chihuahua, donde quedaron bajo la autoridad del jefe militar Nemesio Salcedo. Al llegar el 25 de abril de 1811, se iniciaron los procesos: Allende, Aldama y Jiménez fueron declarados culpables de alta traición y ejecutados el 26 de junio; Abasolo, por su colaboración, conmutó su pena por prisión perpetua en España.
 
Debido a su condición de sacerdote, Hidalgo enfrentó dos juicios: uno eclesiástico y otro militar, recluido en el antiguo Colegio Jesuita, hoy Palacio de Gobierno. La víspera de su muerte recibió los sacramentos y escribió sus conocidas décimas de agradecimiento a sus carceleros, Melchor Guaspe y Miguel Ortega.
 
A las 7 de la mañana fue conducido al patio del recinto. Se cuenta que pidió unos dulces que le habían enviado, repartió la mitad al pelotón y, al colocar la mano sobre su pecho, indicó: “esta será la mano que señale el blanco al que deben dirigirse”. A petición suya, se le permitió ser fusilado de frente. Tras varias descargas, se le dio el tiro de gracia al corazón.
 
Su cuerpo fue exhibido brevemente y posteriormente decapitado; su cabeza, junto con las de sus compañeros, fue enviada a Guanajuato para ser expuesta en la Alhóndiga de Granaditas como escarmiento, donde permanecieron diez años.
 
Con el triunfo de la Independencia, fueron recuperados y sepultados con honores. En 1823 el Congreso declaró a Hidalgo “Padre de la Patria”, y en 1925 sus restos, junto a los de los demás héroes, fueron depositados en la cripta del Ángel de la Independencia en la Ciudad de México, donde permanecen hasta hoy.
 
Beltrán Acosta resaltó que, aunque su vida concluyó en Chihuahua, la llama de libertad que él inició recorrió todo el país, y esta ciudad guarda con respeto y orgullo el lugar donde se forjó parte de nuestra historia nacional.

Comentarios