Elecciones Perú 2026: calma chicha… y morada
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- Por Luis Rubén Maldonado Alvídrez
Por Luis Rubén Maldonado Alvídrez
Lima, Perú.- La ciudad sale del Verano y entra muy lentamente en el otoño. La temperatura es constante, sin cambios drásticos, se mantiene entre los 20 y 25 grados centígrados y mientras uno se acerca hacia la playa limeña, el aroma a mar golpea más fuerte, la brisa acaricia bajo un tímido sol que a ratos muestra su brillo.
En 24 horas las y los peruanos habrán de acudir a los centros de votación (llamadas aquí “mesas”) y la gente no se inmuta en lo absoluto y sigue su rutina sabatina durante el alba; el viernes de fiesta terminó y a las 8 de la mañana del sábado comenzó la “ley seca” que se prolongará hasta el lunes. Así que la cerveza Cusqueña, el pisco y otros licores tendrán su descanso si no fueron comprados previamente.
Es cierto lo que se dice de Lima: tiene una escena gastronómica vibrante. Aquí no son lonches, tortas o sándwiches, son “sanguches”. Por ende, pululan las “sangucherías” por todos los distritos de la capital peruana. Para todos los presupuestos existen opciones y hay unas más famosas que otras, como la famosa “La Lucha Sanguchería Criolla” justo frente al Parque Kennedy en la que hicimos una parada Arley Darío Bastidas y un servidor, guiados por nuestro amigo y consultor político local Giovanni Berroa Oquendo.
El “sanguche” fue lo de menos. La “chicha morada” fue lo que captó nuestra atención; una bebida desconocida, inundada de aromas y rebosante de sabores. Aquí, lo que los mexicanos conocemos como “aguas frescas”, se llaman “jugos”. La “chicha morada” es el refresco por excelencia lleno de historia y tradición, el cual en una mañana de sábado es ideal para acompañar el desayuno y más tarde el almuerzo.
La chicha morada nace de un maíz morado nativo de los Andes que se cultiva desde hace más de dos mil años y se prepara hirviendo el maíz morado con cáscara de piña, membrillo, canela y clavo de olor, añadiendo azúcar y limón. Según dicen acá es un potente antioxidante que ayuda a reducir el colesterol y la presión arterial. La venden en la calle en puestos ambulantes por vaso, embotellada en vidrio o en plástico.
Lo cierto es que, a temprana hora, revigoriza cuerpo y mente para seguir en esta cobertura preelectoral.
No se se siente una efervescencia electoral como me ha tocado en Argentina. La gente desayuna con su chicha morada su sanguche o alguna fruta y le tiene sin cuidado la elección, lo cual no significa que no vayan a participar. No se pueden dar ese lujo debido al marco electoral peruano.
Aquí el voto es obligatorio para todos los ciudadanos peruanos desde los 18 hasta los 70 años. Para los ciudadanos mayores de 70 años, el voto es opcional; no están obligados a votar por lo que no reciben multas si deciden no asistir.
Y va más allá: quienes están obligados a votar y no lo hacen reciben multas que varían entre los 8 y 35 doláres americanos. Además, si una persona fue seleccionada como funcionaria de casilla y no acude tiene otra multa mayor (82 dólares americanos) y como tampoco fue a votar, se le acumulan ambas. Si no pagas las multas, eres un ciudadano con restricciones, te verás impedido a realizar un montón de trámites gubernamentales.
Habrá alrededor de 10 mil centros de votación en escuelas y las tres autoridades responsables del proceso electoral trabajan para que todo esté listo para mañana y se reciban los votos en este periodo de silencio electoral que impide mítines desde el jueves pasado, así como la prohibición de difundir encuestas desde el lunes.
Así que, la calma se toma con chicha morada mientras llega el momento en que las y los peruanos vayan a las urnas para renovar cargos legislativos federales y definir la segunda vuelta presidencial.
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