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Ignoran autoridades alertas contra gasera Deligas que opera en Aldama

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Chihuahua.- Tras el siniestro que la semana pasada consumió las instalaciones de la gasera "Deligas" en el municipio de Aldama, han salido a la luz documentos que confirman que el establecimiento contaba con al menos tres denuncias formales por irregularidades operativas y riesgos de seguridad, interpuestas meses antes de que la estación ardiera en llamas.

Los expedientes, promovidos por el ciudadano Josué Carlos Westrup Corral en representación de vecinos inconformes, fueron dirigidos a las máximas autoridades reguladoras en materia de energía, seguridad industrial y protección civil. 

Según los documentos, se advirtió oportunamente que la estación representaba un "altísimo factor de riesgo de explosión" debido a su cercanía con zonas habitacionales y la presunta falta de protocolos mínimos de seguridad.
La primera de estas denuncias fue presentada ante la Comisión Nacional de Energía (CRE), señalando que la empresa operaba aparentemente sin las autorizaciones, licencias o permisos necesarios para la distribución de Gas L.P. 

El denunciante alertó a la autoridad federal sobre el almacenamiento nocturno de entre 8 y 10 pipas en el predio, así como el reabastecimiento de estas unidades mediante auto-tanques en el mismo sitio, actividades que se realizaban a escasos cien metros de los fraccionamientos Álamos y Leones.

De manera simultánea, se notificó a la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA). En dicho recurso, se enfatizó que la gasera carecía de los seguros de responsabilidad civil exigidos por ley y que no contaba con una manifestación de impacto ambiental vigente, lo que vulneraba la integridad física de los residentes y el entorno ecológico de la zona.

A nivel estatal, la Coordinación Estatal de Protección Civil de Chihuahua, encabezada por Luis Ramón Corral Torresdey, también recibió un reporte formal con fecha de julio de 2025, donde se solicitaba una visita de inspección urgente para verificar las medidas de seguridad y se anexaba un listado de firmas de vecinos que manifestaban su temor por la operación de la planta. 

Los colonos expresaron en aquel momento su preocupación por el manejo de combustible de procedencia incierta y el riesgo inminente de un desastre que, finalmente, se materializó la semana pasada.

Pese a que las denuncias solicitaban la clausura preventiva como medida cautelar y una verificación exhaustiva de los permisos de los tres niveles de gobierno, la estación continuó sus operaciones hasta el día del estallido. Hasta el momento, las autoridades no han emitido una postura oficial sobre por qué no se actuó ante estas alertas ciudadanas que documentaron con fotografías, videos y coordenadas geográficas el peligro que hoy mantiene a la comunidad de Aldama en estado de alerta.

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