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Ambiente en Lima previo a Elecciones 2026: Tráfico, propaganda y normalidad

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Lima, Perú.- A menos de 48 horas de que los peruanos se enfrenten a la boleta de votación más grande de su historia —tan extensa que ha sido comparada con una caja de pizza familiar—, la capital peruana se resiste a detener su pulso. Este viernes 10 de abril, Lima no parece una ciudad en vilo, sino una metrópoli que ha integrado el caos electoral a su ya frenético ADN cotidiano.

El tráfico, ese viejo conocido de los limeños, no da tregua. Desde la Vía Expresa hasta la Avenida Javier Prado, las motocicletas se abren camino entre los automóviles en una danza sobre el asfalto que ignora las restricciones del calendario. En las calles, el aire se siente denso, no solo por la humedad costera, sino por la saturación visual: miles de rostros sonrientes y promesas de "mano dura" se observan en cada poste y muro disponible.

A diferencia de otras épocas, la propaganda electoral de este 2026 ha colonizado el espacio público con una opacidad preocupante. Espectaculares de los 35 candidatos presidenciales compiten por un segundo de atención de los conductores, quienes, con la mano firme en el claxon, parecen más preocupados por llegar a tiempo a su destino que por el silencio electoral que comenzará a regir a la medianoche.  

Silencio Electoral.
Hoy es el último día para que los candidatos sigan "invadiendo" la conciencia de los electores. Mañana, sábado 11 de abril, a las 00:00 horas, el ruido político deberá ceder ante el Silencio Electoral. Sin embargo, por ahora, Lima es un museo al aire libre del proselitismo:
* Las bardas: Fachadas de casas en los distritos periféricos lucen los símbolos de los punteros en la contienda.
* Los vallas y espectaculares: Grandes estructuras que promocionan desde la continuidad del modelo económico hasta la instauración de la pena de muerte para extorsionadores.
* El proselitismo de último minuto: Brigadas que aún reparten volantes en los paraderos de buses, desafiando la saturación de los transeúntes.

Hacia el día de la elección.
Mientras se terminan de habilitar las más de 10,000 escuelas que servirán como casillas de votación, el limeño de a pie sigue en lo suyo. La normalidad es tal que solo los operativos preventivos de la Policía Nacional y la presencia de fiscalizadores electorales en puntos estratégicos recuerdan que este domingo la historia de la nación volverá a cambiar.

La "Ley Seca" está a la vuelta de la esquina, pero hoy, entre el humo de los escapes y los colores partidarios, Lima simplemente fluye, esperando el momento en que el ruido de los motores se transforme en el silencio absoluto de las urnas.

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