Pinta ciclón de rojo el cielo de Australia
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- Por Editora EL
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Australia. - El paso del ciclón Narelle dejó una de las escenas más impactantes registradas en Australia Occidental: un cielo completamente teñido de rojo intenso que convirtió el día en una penumbra inquietante y casi irreal.
El fenómeno ocurrió el 27 de marzo, cuando los fuertes vientos del ciclón —que alcanzaron ráfagas superiores a los 190 kilómetros por hora— arrastraron enormes nubes de polvo que oscurecieron el cielo en cuestión de minutos, reduciendo la visibilidad prácticamente a cero.
Habitantes de localidades como Exmouth, Denham y Shark Bay describieron la escena como “apocalíptica” y “sin precedentes”, mientras el sol desaparecía por completo detrás de una densa capa de partículas suspendidas.
Era increíblemente inquietante”, relataron residentes, quienes compararon el paisaje con una película de ciencia ficción o el “fin del mundo”. En videos difundidos en redes sociales se observan calles vacías, luces encendidas en plena tarde y un cielo rojo oscuro que transformó por completo el entorno.
La atmósfera se volvió pesada y difícil de respirar, mientras el polvo cubría ciudades enteras. En algunos casos, la visibilidad era tan baja que los habitantes no podían distinguir edificaciones cercanas. El fenómeno también generó temor entre la población, alimentando especulaciones sobre su origen antes de que expertos confirmaran que se trataba de una intensa tormenta de polvo asociada al ciclón.
Además del impacto visual, el fenómeno dejó afectaciones materiales: cortes de electricidad, interrupciones en el suministro de agua y fallas en las comunicaciones. En Exmouth, una de las zonas más golpeadas, se reportaron daños en viviendas, estaciones de servicio y el aeropuerto local.
Aunque las imágenes parecían sacadas de un escenario apocalíptico, el fenómeno tiene una explicación científica clara. El cielo rojo fue resultado de una combinación poco común de factores atmosféricos provocados por el ciclón.
Los intensos vientos levantaron grandes cantidades de polvo desde regiones áridas del interior australiano, ricas en óxidos de hierro, un mineral que otorga al suelo su característico color rojizo. Estas partículas quedaron suspendidas en la atmósfera y, al mezclarse con humedad y nubes densas, alteraron la forma en que la luz solar atravesaba el cielo.
El proceso, conocido como dispersión de la luz, provocó que las longitudes de onda más cortas —como el azul y el verde— fueran bloqueadas, mientras que los tonos rojos y anaranjados dominaron el espectro visible, tiñendo el cielo de un color intenso y poco habitual.
Especialistas señalan que este tipo de eventos requiere condiciones muy específicas: grandes concentraciones de polvo, alta humedad, nubosidad densa y un ángulo particular de la luz solar. Aunque Australia ha registrado fenómenos similares en el pasado, la intensidad del ciclón Narelle hizo que este episodio fuera especialmente extraordinario.
Más allá del espectáculo visual, el fenómeno evidenció la fuerza del sistema meteorológico, que dejó a su paso importantes daños estructurales y posibles pérdidas económicas, especialmente en el sector agrícola, donde se teme la destrucción total de cultivos en algunas zonas.
Mientras las autoridades continúan evaluando los daños, el inusual cielo rojo permanecerá como una de las imágenes más impactantes recientes de los efectos extremos del clima en la región.
(Información de Excélsior)
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