Ciudad Juárez.- La controversia generada por la sentencia que condena al Instituto Tesla al pago de una indemnización millonaria a un exalumno expulsado por presuntas conductas de acoso ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar y fortalecer los protocolos de actuación en los centros educativos, señaló el subsecretario de Educación y Deporte en la Zona Norte, Roberto Anaya Moreno.
El funcionario reconoció que el caso ha generado inquietud entre directivos y personal educativo debido a las implicaciones que puede tener para las instituciones que enfrentan denuncias relacionadas con violencia escolar, hostigamiento o presunto acoso entre estudiantes.
Indicó que los planteles tienen la obligación de garantizar entornos seguros para los alumnos, pero también deben actuar dentro del marco legal establecido.
Anaya destacó que las escuelas deben contar con procedimientos claros que permitan atender las denuncias, proteger a las posibles víctimas y, al mismo tiempo, respetar los derechos de todas las partes involucradas. Señaló que situaciones como la ocurrida en el Instituto Tesla evidencian la importancia de que las decisiones disciplinarias estén debidamente sustentadas y acompañadas por las instancias competentes.
El subsecretario señaló que la prioridad del sistema educativo continúa siendo la protección de niñas, niños y adolescentes dentro de los planteles escolares, por lo que cualquier señalamiento relacionado con violencia o acoso debe atenderse con seriedad y apego a los protocolos institucionales.
Asimismo, consideró que este tipo de casos representan una oportunidad para analizar posibles áreas de mejora en los mecanismos de prevención y atención de conflictos escolares.
La resolución judicial, que aún puede ser impugnada por las vías legales correspondientes, ha generado un amplio debate en la comunidad educativa y entre padres de familia sobre el equilibrio entre la protección de las víctimas, la presunción de inocencia y la responsabilidad de las instituciones educativas al momento de actuar ante denuncias de conducta inapropiada.
Para las autoridades educativas, el caso trasciende el ámbito jurídico y se convierte en un tema de interés público, ya que sus efectos podrían influir en la manera en que escuelas públicas y privadas respondan en el futuro ante situaciones similares.
La discusión, coincidieron diversos actores del sector, debe enfocarse en garantizar espacios seguros para los estudiantes sin generar incertidumbre sobre la actuación de los centros escolares.