Ciudad de México.- Durante su conferencia de prensa matutina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, acusó de manera directa una presunta injerencia extranjera por parte del gobierno de los Estados Unidos en territorio nacional. Las declaraciones de la mandataria surgen luego de que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) exhibiera públicamente la aeronave en la cual fueron trasladados a suelo estadounidense Ismael "El Mayo" Zambada y Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán.
Sheinbaum Pardo señaló que la exposición del avión en una feria por parte de las autoridades estadounidenses desmiente las versiones iniciales que apuntaban a una coincidencia. "Si lo exponen como una operación del FBI, pues sí, fue una operación del FBI", aseveró la mandataria, argumentando que dicha acción se ejecutó de manera unilateral y sin informar previamente al gobierno mexicano. Según la postura del Ejecutivo, esta intervención provocó una traición y una división interna entre facciones del crimen organizado, detonando la ola de violencia que actualmente afecta al estado de Sinaloa y a otras regiones del país.
Ante los cuestionamientos sobre la narrativa oficial y las críticas de la oposición respecto a la falta de confianza de las agencias estadounidenses hacia la administración mexicana (vinculadas a la reserva de información por cinco años en torno al caso del gobernador Rubén Rocha Moya), la presidenta rechazó categóricamente que se esté protegiendo a miembros del narcotráfico. Afirmó que el Estado mexicano trabaja bajo un principio de legalidad y no realiza pactos con grupos criminales, asegurando que su administración detendrá a cualquier delincuente sobre el que existan pruebas suficientes.
Para respaldar su postura, la jefa del Ejecutivo comparó la situación actual con la gestión del expresidente Felipe Calderón, cuya estrategia de seguridad calificó como una "pésima práctica". Sheinbaum acusó que durante el periodo de Calderón se protegió activamente al Cartel de Sinaloa frente a otras organizaciones rivales, lo que a su juicio institucionalizó la violencia. La mandataria reiteró que aliarse con un grupo criminal para combatir a otro nunca da resultados positivos y enfatizó que, si la información del paradero de los capos se hubiera compartido de forma oportuna, habría sido el Estado mexicano el encargado de realizar las detenciones de manera soberana.
Finalmente, la presidenta hizo un llamado a las autoridades de los Estados Unidos para mantener una relación basada en la coordinación bilateral y el respeto mutuo a la soberanía, en lugar de recurrir a acciones unilaterales. Destacó que el esquema de colaboración conjunta ha permitido disminuir en un 70% la entrada de fentanilo hacia el país vecino, por lo que instó a Washington a enfocarse en atender el consumo de drogas dentro de su propio territorio y a combatir con la misma firmeza a las redes delincuenciales que operan del otro lado de la frontera.
