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Llama arzobispo a la fortaleza espiritual en el inicio de la Cuaresma

  • Por Editora EL

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Chihuahua. - En el marco del primer domingo de Cuaresma, la Catedral Metropolitana de Chihuahua se convirtió en el escenario de un profundo llamado a la introspección y la fortaleza espiritual.

Durante la celebración eucarística, el Arzobispo de Chihuahua, Don Constancio Miranda Weckmann, centró su mensaje en el pasaje evangélico de las tentaciones de Jesús en el desierto, recordándoles a los fieles que la lucha contra el mal no es una derrota anticipada, sino una oportunidad de victoria a través de la gracia divina.

El prelado subrayó que el tiempo que Jesús pasó en el desierto no fue solo un preámbulo a su vida pública, sino el inicio de una batalla que culminaría de forma contundente en la Cruz. "Con sus victorias sobre estas tentaciones, Cristo no solo nos enseñó a resistir, sino a luchar", afirmó Mons. Miranda Weckmann.

Explicó que los episodios de debilidad humana frente al tentador forman parte esencial de la victoria final de la Redención, e instó a la comunidad a no ver la tentación como un obstáculo insuperable, sino como un terreno donde se forja el carácter cristiano.

Para enfrentar esta "batalla espiritual" contemporánea, el Arzobispo enfatizó que nadie puede pelear solo. Señaló que la Iglesia ofrece "armas poderosas" que son fundamentales en este tiempo de preparación pascual.

Entre ellas, destacó la importancia de mantener un contacto constante con la gracia de Dios mediante la oración y el sacrificio personal, elementos que permiten purificar el espíritu y combatir los "malos sentimientos" que apartan al ser humano de su propósito.

Hizo un hincapié especial en el valor de los sacramentos, describiéndolos como el blindaje necesario para el creyente.

"Es un buen tiempo para acercarnos a la Confesión y a la Eucaristía", exhortó el jerarca, señalando que estos canales de misericordia son los que devuelven la fuerza cuando el ánimo decae.

Asimismo, recordó que la humildad de corazón es la llave que abre la puerta a estas ayudas divinas, pues solo quien reconoce su necesidad de Dios puede recibir su auxilio de manera efectiva.

Finalmente, Don Constancio Miranda invitó a los presentes a traducir esta fortaleza interior en acciones concretas a través de las obras de misericordia. Al concluir la homilía, el mensaje quedó claro para la comunidad chihuahuense, la Cuaresma es un periodo de entrenamiento donde, armados con la humildad y los sacramentos, cada fiel está llamado a replicar la victoria de Cristo sobre las sombras del desierto en su propia vida cotidiana.